Manuel Azaña Díaz, nace en una familia de sólida posición económica y con presencia en la política y la vida intelectual de Alcalá de Henares (Madrid) en 1880.
Inicia sus estudios de Derecho en el Real Colegio de Estudios Superiores María Cristina, de los agustinos de El Escorial, aunque, para obtener las calificaciones oficiales, tuvo que acudir a universidades oficiales. Se licenciada en Derecho en la Universidad de Zaragoza en 1898.
Los cursos de doctorado los realiza en la Universidad Central de Madrid, donde alcanza el grado de Doctor en Derecho en 1900.
Intelectual, escritor de prestigio y orador brillante, colabora en los diarios El Imparcial y El Sol y dirige las revistas La Pluma y España entre 1920 y 1924.
Recibe el Premio Nacional de Literatura en 1926 por su obra Vida de Juan Valera.
Autor de novelas como El jardín de los frailes (1927) y la inacabada Fresdeval, también realiza incursiones en el teatro con obras como La Corona (1930).
Es también un relevante traductor y un gran ensayista, recogiéndose su producción en este campo en los volúmenes Plumas y palabras (1930) y La invención del Quijote y otros ensayos (1934).
Su obra La velada en Benicarló, compuesta por una serie de diálogos sobre la guerra de España, puede considerarse como la más importante reflexión acerca de la década de los años treinta en nuestro país. De igual modo dejó escritas unas memorias que constituyen un destacado reflejo de la Segunda República Española.
Fue una de las figuras más incluyentes y complejas de la historia española del siglo XX, destacando como el principal ideólogo y símbolo de la Segunda República Española. Ocupó los cargos de Presidente del Consejo de Ministros (1931-1933) y Presidente de la República Española (1936-1939),
Tras la caída de la República, se exilia a Francia y muere en Montauban en 1940.